Clases de inversiones

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En este artículo continuaremos estudiando las diferentes clases de inversiones que existen, además de los factores que pueden influir en las mismas. Si no sabes donde invertir tu dinero, y quieres conocer más a fondo las distintas opciones que tienes, continua leyendo.
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Distintas clases de inversiones

 

Inversiones a largo plazo.

Las empresas y gobiernos necesitan fondos para continuar su desarrollo y por tanto pagan un interés  a aquellos que quieran prestárselo. El inversionista se convierte en acreedor de la empresa.
Mediante bonos o renta fija, el inversor compra deuda emitida por empresas y gobiernos que se comprometen a pagarlo en una fecha determinada y a un interés fijo. Al final del periodo el inversor recogerá su capital invertido junto a los intereses acumulados.
 Estas inversiones suelen ser bastante seguras aunque todo dependerá del gobierno o las empresas que emitan los bonos. A mayor solvencia de gobiernos menor interés y mayor seguridad y a menor solvencia más interés se conseguirá pero también mayor riesgo se correrá.
Comprar bonos de los distintos tesoros públicos que ofrecen los gobiernos es una buena forma de invertir nuestro  dinero especialmente cuando los indicadores económicos son favorables y dependiendo del país ofrecen una buena rentabilidad. Asimismo es posible especular con el valor de cotización de los distintos  bonos aunque para ello es imprescindible tener algún conocimiento sobre el funcionamiento del mercado de bonos.
Por ejemplo, la deuda del estado español ofrece actualmente una buena remuneración debido a la alta prima de riesgo. Como quiera que España siempre ha sido un país solvente y  buen pagador el comprar Letras del Tesoro español creemos que es una buena opción.

Inversión en bancos, entidades financieras, etc.

 

 El inversionista se convierte en acreedor a corto plazo. Mediante los depósitos de renta fija el inversionista deposita su dinero en la entidad bancaria durante un tiempo fijo estipulado en el contrato que normalmente puede ser de 1 mes hasta 1 año generando unos intereses que nos permitan si no conseguir altos rendimientos al menos vencer la inflación que es la que carcome nuestro dinero.

 

 Aunque el riesgo asumido es mínimo existe el inconveniente de no poder disponer de nuestro dinero en caso de necesitarlo hasta que se cumpla el plazo acordado. Como la tasa de interés varia de una entidad a otra es conveniente ver todas las posibles ofertas antes de decidirse por una en concreto.
Los bancos y otras entidades financieras también ofrecen los llamados Fondos Comunes de Inversión donde el inversor deposita su dinero en un fondo común manejado por el banco por el cual recibe un interés determinado que suele ser superior al de los depósitos a plazo fijo aunque también se incrementa el riesgo. Ya he explicado anteriormente que hay que tener mucha precaución  a la hora de ser aconsejado por la entidad bancaria no sólo por las altas comisiones que cobran sino porque mirarán más sus propios intereses que los del cliente.

Inversión en divisas  (Forex).

Es un mercado de divisas mundial  que opera durante todo el año. Estas inversiones en monedas de otros países como el dólar americano, la libra esterlina, el yen japonés o el franco suizo se realizan esperando que la evolución del tipo de cambio  de las mismas nos permita obtener un rendimiento a la hora de venderlas. 
 
Es un mercado muy arriesgado y especulativo no apto para principiantes pues se han de tener muchos conocimientos sobre la economía y la política mundial y estar muy al día de los diversos acontecimientos que suceden en el mundo y que pueden afectar a la cotización  de las diferentes  divisas.
También Internet nos ofrece unas estupendas herramientas para poder operar en este mercado en la comodidad de nuestro hogar permitiéndonos comprar o vender automáticamente cuando la cotización de una moneda suba o baje por encima o por debajo del nivel que deseemos.
Igualmente podemos aplicar aquí la misma regla: ofrece un alto índice de rentabilidad pero con mucho  riesgo.

 

“Todo lo que sube baja y todo lo que baja sube”

Inversión en futuros y Opciones.

La inversión en futuros y opciones es similar a la de comprar acciones en la Bolsa aunque su gran ventaja es que se puede  hacer con apalancamiento, es decir usando el endeudamiento para financiar la operación sin necesidad de aportar ningún dinero inicialmente por lo que pueden ser muy interesantes para algunos inversores agresivos. Se invierte sobre los precios que creemos tendrán en un futuro diversos productos  y  mercancías  como pueden ser el petróleo, el oro, el trigo, etc. Son inversiones muy complejas sólo aptas para profesionales.
Son las inversiones que más rentabilidad pueden ofrecer pero como contrapartida en  las que más pérdidas podemos cosechar.  Invertir en futuros y opciones es realmente una lotería y uno sólo debería arriesgarse a invertir aquella cantidad que está dispuesto a perder sin que se hunda su barco financiero. Si acierta la rentabilidad puede ser enorme pero si no se acierta podemos simplemente arruinarnos. No es una inversión apta para cardiacos.

 

Inversiones sectoriales.

 
 Consiste en invertir en  las llamadas commodities  (mercancías diversas para el que no sepa que tenemos este nombre en nuestro idioma) como son el trigo, la soja, el petróleo, etc. Los precios de estos productos fluctúan continuamente en los mercados mundiales por lo que invirtiendo sabiamente en ellos, comprando cuando están baratos y vendiendo cuando están caros podemos obtener jugosos beneficios. Lo malo es cuando lo hacemos al revés, claro.

Inversiones inmobiliarias.

Invertir en bienes raíces o como comúnmente se dice en cemento y ladrillos siempre ha sido una de las mejores opciones a la hora de invertir. Ya sé que se han cometido demasiados excesos en nuestro país y el resultado ha sido la famosa burbuja inmobiliaria que nos ha arruinado y ha hecho que los precios vayan en caída libre.

 

 No obstante aquí también se aplica la norma principal del inversionista: comprar barato y vender caro y los precios de los inmuebles hace años que no están a unos precios tan interesantes. Es posible que bajen aun más pero lo seguro es que en pocos años esta tendencia se invertirá y su ascenso se volverá a repetir aunque, al principio, moderadamente.

 

Con unos precios por los suelos una buena  opción es comprar y alquilar y con las ganancias del alquiler pagar la hipoteca contratada. Pero siempre mirando el peor escenario que sería no poder alquilarlo o que el arrendatario dejará de abonar el alquiler. Por ello deberíamos prever estos inconvenientes y asegurarnos que en estos casos no tendríamos problemas de seguir pagando las cuotas de la hipoteca.

Inversión en metales preciosos.

Invertir en oro y otros metales preciosos es siempre una opción de seguridad para aquellos inversores conservadores que prefieren no arriesgarse demasiado y ven en esta inversión un refugio seguro en tiempos de tempestad. La tenencia del oro o la plata siempre ha movido las ansias y la avaricia de la gente desde tiempos inmemoriales.  Hasta la primera guerra mundial el oro era el estándar para conocer el valor real de las diversas monedas. Un billete de papel venia respaldado por su valor en oro.
Cuando los gobiernos necesitaron más dinero que el que podía respaldar el oro que poseían se abandono el estándar oro y con ello pudieron dar rienda suelta a sus deseos de imprimir todo el dinero que necesitaran removiendo el único control que tenían y dando vía libre a los déficits y la inflación que tenemos hasta nuestros días.
No obstante y como consecuencia de todo ello  el oro sigue siendo seguro cuyo valor no ha dejado de subir en los últimos años pues la gente sigue confiando más en el oro y la plata como medio de inversión que en el papel moneda sobre todo en tiempos de inflación. El principal problema de esta inversión es que depende demasiado de las expectativas de los inversores y su valor puede subir o bajar no dependiendo solamente  de la cantidad que haya en el mercado y otras causas objetivas sino de si existe optimismo o pesimismo entre los diversos inversores.

 

Si alguien me preguntara si es una buena idea el invertir en gemas y diamantes mi consejo sería que no  siendo la razón principal que es realmente difícil evaluar el valor de un diamante o piedra preciosa y que cuando se compran a parte de pagar un IVA muy alto se pagan los beneficios del joyero que también suelen ser altísimos por lo que podemos calcular que el valor de mercado de una joya puede ser hasta la mitad de lo que realmente hemos pagado y si llegara el caso que necesitáramos vender para obtener liquidez obtendríamos un precio aún inferior.

 

 Así pues, los diamantes pueden ser los mejores amigos de las mujeres, como dice el dicho, pero no de los inversores.

 

Y para terminar un consejo práctico:

 

“Si tus inversiones no te dejan dormir, vende hasta el punto en que puedas hacerlo”

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